Por favor, vente a cenar mañana. No olvides aquella llave que nos permita huir. Se nos hará tarde. Compra una revista del pasado y descansa sobre ella durante el camino. No te vistas de fiesta porque tus zapatos serían distintos a los míos. Libera tu cabello y no te mires al espejo que seré yo. Piensa que no puedes retroceder, ni arrepentirte, que estás en el sol, que hoy nos encontramos aquí. Traza con tus pasos el camino que agote este resquicio una vez más. Cántame mil amaneceres, cántame cuántas veces despertaste a medianoche y cuántas noches amaste sin haberte besado. Te contaré cómo abriste la puerta de este cristal para que no te despidas una vez que hayamos escapado juntos en la voz de tu cuerpo. Entonces sabrás que en la eternidad, nadie existe. No te quedes, si no quieres, a dormir pues en tu soledad,
me hallarás despierto.
me hallarás despierto.