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viernes, 16 de diciembre de 2022

JAVIER SORIA

MEMORIA HISTÓRICA

La vida puede ser representada en forma circular o a través de una línea recta construida, en ambos casos, por nuestras experiencias y acontecimientos. Por lo general, nos recorre la sensación y acostumbramos a escuchar que la vida pasa volando y que sus más exquisitas porciones podrían comprimirse en torno a instantes precisos y personas selectas. Sin embargo y por encima de cualquier representación o divagación, sabemos que la única certidumbre capaz de taparnos la boca para siempre es la muerte. Tal vez por ello, vivimos con la indeleble esperanza de encontrarnos, conocer o simplemente rozarnos, durante ella, con algún brillo, alguna estrella o una simple luz de neón.




JAVIER SORIA GONZALO fue un hombre de carne y hueso, de cuerpo y alma, de frente y de perfil, de paso seguro y decidido. Ser abierto. Ser generoso. Ser dispuesto. Ser humano. Su única ideología bien pudo ser la libertad. Tal vez su defensa se tratara de un método de supervivencia asentado en atender siempre a sus entrañas cuando estas deseaban vivir; vivir a toda costa. Alto que no altivo, dotado de figura y atractivo, elegante que no sobrado, discreto que no distante, dispuesto, cabal, amable, preciso, personalísimo, aséptico, educado, risueño, persuasivo, conquistador, simpático, convincente, amante y solitario. Presente continuo del verbo vivir. Impulsivo. Insumiso. Inconformista. Inteligente. Incansable. Independiente. Indómito. In + que out. 

Transcurrida gran parte de su existencia, las más sobresalientes características de su personalidad habían sobrevivido ante quienes compartimos su infancia y primera adolescencia. Después, aquellas décadas silenciosas, en que cada uno construiría su propia biografía como pudo, no fueron suficientes ni tan siquiera para situar entre paréntesis su esencia más reconocible. Prueba de ello fue que, al conocer la última noticia, a cada compañera o compañero lo noqueó una idéntica sensación de relámpago seco y súbito, de arriba abajo, de dentro afuera, con unánime perplejidad, con impresión vital confirmada por reconocer en él, un haz común de vida. Javi nos envía hoy, por sí mismo, esta página para acogerlo en la memoria de aquellos que con él aprendimos a escribir, a recitar lecciones, a vestirnos uniformados, a escribir cientos de veces palabras por castigo, a masticar la vida con dientes casi de leche. Su sello blande como bandera agitada por un cálido viento del sur, suave y ahora definitivo, como bandera aclamada por nuestras manos entrelazadas con él, por él y para él, entre quienes tuvimos la fortuna de saborear, en algún instante, su personalidad y sus cuidados modales.

Lástima que la vida haya sido cruel, injusta y breve para alguien como él, capaz de mantener y proteger los momentos más difíciles de su trayectoria vital a través de un mismo talante; porque es virtud –y vaya que si lo es– sonreír en medio del caos que todos sentimos en ocasiones, inexorablemente. Virtudes que son también saber estar, sorprender, comportarse… ¿Quién fue Menéndez Pelayo sino una calle para jugar al fútbol debajo de su casa?, o ¿qué significaba el número 8 de su portal sino la mitad del día de su nacimiento?, o ¿qué es el Teatro Calderón sino unos soportales para jugar al salir de clase?, o ¿qué fue de aquella educación recibida sino el convencimiento de que las brujas existían de verdad?, o ¿quién fue San Nicolás de Bari sino nuestro cole y no tanto un santo que nadie nos explicó quién fue o qué hizo para serlo?, o ¿quién fue la precursora del fútbol femenino en España sino su hermana Ana?, o ¿quién es para nosotros ahora la memoria histórica sino Javi Soria? Sobrevivió como sobrevivirá en nuestro imaginario colectivo por el hecho original de haberle compartido, conocido y querido, pero, sobre todo, por la hondura que su huella nos ha prestado.

 


  

QUERIDO JAVITO: Tu forma de ser vino a convertirse, de pronto, en un tic tac incendiando a un tiempo que no podría descifrar estas manos por cuánto significaste y transmitiste. No trataría de resumir tu existencia en una sola esencia pues dividiría en vano. Y aunque antes ya lo fuiste, a partir de ahora subrayadamente, mencionarte será reconocerte en medio de un paisaje soleado, con olor a azahar, a mar y a hierba recién cortada. Tu legado incluye la esperanza por que exista recompensa capaz de premiarte. En el silencio, también estarás. Estás. Tuviste brillo, eres estrella y luz de neón. Levantaría una copa para brindar por ti, por sentir, por Mami, por querer, por luchar, por Papi, por amar, por importar, por Beatriz, por ser, por estar, por existir, por Ana, por la libertad, el amor y tu vida.



PROKOFIEV - Dance of the Knights [Romeo and Juliet]

Valeri Guérguiyev - Orquesta Sinfónica de Londres


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