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miércoles, 25 de enero de 2023

N A D I E

 


(...)


Dejaré mi boca entre tus piernas,

mi alma en fotografías y azucenas

y en las ondas oscuras de tu andar, 

quiero, amor mío, amor mío, dejar

violín y sepulcro las cintas del vals.


F. G. Lorca - Pequeño vals vienés




lunes, 9 de enero de 2023

EL MEJOR FUTBOLISTA DE LA HISTORIA


"Lo último que te voy a decir no es una sola pregunta, sino solo te quiero decir que se viene una Final del Mundo y, si bien todos queremos ganar la Copa, quiero decirte que más allá del resultado, hay algo que no te va a sacar nadie, atravesaste a cada uno de los argentinos, de verdad te lo digo. No hay nene que no tenga tu remera que no sea la original, la trucha o la inventada, la imaginaria, de verdad. Marcaste la vida de todos y es eso que para mí es más grande que cualquier Copa del Mundo, y eso no te lo va a sacar nadie. Es un agradecimiento por UN MOMENTO DE FELICIDAD TAN GRANDE que diste a vivir a tanta gente que, de verdad, ojalá te lo lleves en el corazón porque creo que es más importante que una Copa del Mundo, y eso ya lo tienes. Así que, gracias, Capitán."

SOFÍA MARTÍNEZ - PERIODISTA TV PÚBLICA ARGENTINA



La universalidad del fútbol lo convierte en un deporte que, rebasando cualquier frontera, será difícil encontrar un rincón del planeta en el que un niño, en alguna ocasión, no haya jugado con un balón tratando de meter un gol. Ni el hambre ni las guerras fueron barreras suficientes para observar a críos corriendo en torno a un balón. Será entonces, en la infancia, cuando comience escrupulosamente un invisible proceso de selección que irá revelando a una selección de aquellos niños, la extrema dificultad que entraña dominar, manejar y convertir al balón en una marioneta al servicio de únicamente unos privilegiados. Pero el fútbol no es un sólo un balón, sino el espacio entre rivales y compañeros, una situación del marcador, una visión única, una perspectiva desconocida, un elogio a la inteligencia. A lo largo de la historia, una exclusiva minoría de futbolistas mantuvieron la talla de ser considerados, generación tras generación, los mejores de la historia de este deporte. Uno de ellos, Lionel Andrés Messi. 

Nacido en Rosario (Argentina) el 23 de junio de 1987, pronto comenzó a superar con holgura aquellos invisibles procesos de selección antes mencionados. Las dificultades económicas en que vivían tanto su país como su club -el Newell's Old Boys- situaron a un pequeño de apenas doce años en la tesitura de tener que decidir entre permanecer en su país o trasladarse a Europa para recibir un costoso tratamiento médico que pudiera fortalecer y facilitar su crecimiento físico y futbolístico. Europa era Barcelona, Barcelona era el Fútbol Club Barcelona, y el FCB fue Carles Rexach, en aquellos momentos. El chaval, junto a sus padres, se alojaría en el Hotel Catalonia Plaza de la capital catalana. Habitación 546. Año 2000. 

Desde Argentina se siguió su evolución que, paso a paso, mordisco a mordisco, luna a luna, fue superando rivales y obstáculos en cada ocasión más y más exigentes. En Argentina creció una corriente que no favorecía la corresponsabilidad de Messi hacia su combinado nacional. Messi cubrió de oro y brillantes los más distinguidos escenarios del fútbol mundial, obtuvo todos los galardones que cualquier niño -aquellos que como quien suscribe jugábamos durante nuestra infancia- jamás podría haber imaginado, distinciones individuales y de equipo. Sin embargo, Argentina, nación de tango y pasión, de entrega y emoción, país donde en cada día parece existir el último segundo de la vida, tierra por emblema de unidad frente a un objetivo común subrayado en el fútbol, clamaba por el compromiso de su ya consagrado astro por los colores de la albiceleste. El compromiso era levantar la Copa de América, pero sobre todo, la Copa del Mundo. 

Lionel Andrés Messi escribió a lo largo de su vida personal el relato de un futbolista único. Habiendo sido agasajado con la totalidad discursiva de adjetivos en torno a sus condiciones, facultades y extremas habilidades, Leo siempre se sintió argentino, de arriba abajo. No existirá mayor halago a él que reconocerlo como tal. Escribió, a la par, una bellísima historia de amor desde los nueve años junto a una niña con la que finalmente formaría su familia al lado de Antonella y con las manos entrelazadas de Thiago, Mateo y Ciro.  

Sería interminable detallar cuántas finales disputó Messi a lo largo de su trayectoria deportiva. Nueve con su selección. A punto de abandonar el FCB, pudo levantar la Copa de América en el Estadio de Maracaná frente a la anfitriona. Un año después no sería un año más. Ni para él ni para quien firma. La Copa del Mundo de Qatar 2022 obsequió al pueblo argentino con la gloria que encierra su pasión y a Messi, con el premio que rubricaría la más excelsa trayectoria de un futbolista a lo largo de la historia. Tras salir derrotados en su primer encuentro del Mundial frente a Arabia Saudí, a partir de aquel instante, cada partido que disputara su selección habría sido definitivo en caso de derrota. 

Derrotó a México en un complicadísimo encuentro con un primer gol de Messi. Se deshizo de una conformista Polonia, tras el fallo de un penal del propio Messi. Ganó en octavos de final a Australia abriendo el marcador el rosarino. Resistió y eliminó en cuartos de final en los penales a Países Bajos luego de presenciar una asistencia inenarrable que, en sí misma, merece una entrevista a Messi para que su compañero Molina abriera el marcador. El exblaugrana marcaría, de penal, el segundo del partido y de su equipo. A Croacia, en semifinales, lo vapuleó abriendo, otra vez él, el marcador. Fue tras este partido cuando una periodista argentina, Sofía Martínez, le dedicaría una sobresaliente confesión de la efervescencia creciente que se desarrollaba en su país en torno a su figura y que encabeza este post, para expresarle el agradecimiento del pueblo argentino. 

Argentina disputó una magnífica Final de la Copa del Mundo 2022 frente a Francia, hasta ese momento justo campeón de Mundo. Messi volvería a abrir el marcador, nuevamente con su zurda desde el punto de penalti. Superior a su rival durante la práctica totalidad del encuentro. Messi anotaría el tercer tanto, ya en la prórroga, de su combinado celebrándolo entre lágrimas. En la resolución final por penales, Leo lanzó en el único momento de la final en que su selección estuvo por detrás en el marcador. Y marcó. Nada pudo abrir el puño, por fin, de millones de aficionados del mundo entero que sabían, sentían, sufrían y explotaban con la victoria de Argentina en la Copa del Mundo tras el último lanzamiento de Montiel, 

Messi era Campeón del Mundo



LEO: Serás el orgullo de cada uno de tus compañeros y de tus rivales, de cada uno de tus entrenadores y de cada entrenador que te sufrió, de quienes te arbitraron, de cada staff técnico que te atendió, de cada periodista que te retrasmitió, te entrevistó o trató de definirte, el orgullo de millones de aficionados que te admiraron, el orgullo de un pueblo como el tuyo, a quien, como bien os señaló Sofía Martínez tras derrotar a Croacia, atravesaste el corazón de cada argentino, porque te sentiste uno más de ellos. Puede que ignores que esta condición fuera contagiosa para muchos que tuvimos la fortuna de verte jugar en directo, de compartir un segundo tu atención, de ofrecerme vuestra mano a esta que os rinde, hoy, verdadero agradecimiento. Durante décadas, serás el lujo de quienes nunca podrán aspirar a él y serás una parte destacada de la biografía de quien te conoció. Estás sobre la más selecta memoria de quien amó el fútbol, su pasión y su belleza. Nadie merecía más que tú levantar aquella Copa del Mundo.


El mejor futbolista de la historia






FANTÁSTICO RELATO DEL PABLO GIRALT - PERIODISTA DE TNT SPORTS

FINAL COPA DEL MUNDO - 18 DICIEMBRE 2022

ARGENTINA - FRANCIA