Permanece intacto el filo de su voz, erguida
y contrariamente desaparecida. Permanece libre
aquella dirección extravagante que la convocó
en una mezcla de belleza, pasión y rebeldía.
Permanece intacta la saliva de sus ojos
cerrados cantando en privado, en primera
persona al oído. Permanece libre una hélice
conmovedora que gira sin apartarnos,
que acuesta las noches, que niega la distancia
del olvido. Permanece intacta una sonrisa gris
y esta boca azul, el alma en sus labios y entre sus labios,
el filo de una cuchilla invisible. Permaneces, Amy.
W H Y
No hay comentarios:
Publicar un comentario