Tiempo invariable. La misma respuesta a tantas cuestiones, vivencias, estancias, anécdotas, experiencias, enseñanzas, desafíos... Una música idéntica a su bella sonrisa inunda esta vida sabiendo, con certeza, que aquí no acaba todo, pero concluyen infinidad de verbos. Todavía tengo entre mis bolsillos su olor, y mis dedos recuerdan el tacto de los suyos. Tanto amor. Tanta bondad. Me supera saber lo que sé y sentir lo que siento. Amor. Amor. Amor. No acierto a conjugar más verbos que tú, mamá. Lo supe antes y ahora esta memoria siente como cierto el hecho de poder desaparecer serenamente.
Cuánto amor diste y cuánto me dejas, mamá, qué dolor siente en este instante, en estos momentos, cuánto de ti late entre mí, vivo sin querer porque de ti, obtuve lo más importante y lo mejor del verbo vivir. Ahora todo presenta forma de línea recta y no encuentro orillas donde poner mis pies. Descalzo y desnudo, no dejo ni un segundo de aprender tu vida, tu presencia y tu amor. Tu mirada es el mundo que vivo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario