... con la humildad que configura la enseñanza que de ti recibí, por la delicadeza de tu personalidad, por lo entrañable de tus gestos más humanos, por dejar 'abiertas' las camas, por encontrar las cosas que no se encontraban, por ese olor a limpio entre los cajones de cada armario, por el orden de tus vestidos, de tus sábanas y de tus entrañas, las vivas y las que sobrevivieron. El incomparable olor a comida caliente y recién hecha. El anhelo de haber estado un instante más a tu lado y el desconsuelo de no haber podido ser un poco más para ti y a tu lado, también. Tengo en el latido de mi corazón, un latido detenido que se me acerca a pensar en ti cuando esta mirada se cree perdida. Creo que llegaste hasta mí y permaneces en mi hogar, a mi lado, como el viento que mueve las olas y agita las aguas. Respiro con dificultad desde que supe que este amor por eterno, es irremediable. Gracias, mamá, por tanta amabilidad. La dificultad de nuestro entorno nunca dividió, sino que nos multiplicó a ambos. Lástima que no siempre pudiéramos con todo, con tanto y con tantos.
Belleza e Intensidad al servicio de la memoria de Ladis, mi amada madre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario