Silencio, vacío y soledad.
Estas tres palabras fueron tu ausencia
y la seguridad por saber que la primera será eterna
y la segunda, imposible.
Entre lo eterno y lo imposible,
únicamente existe un milímetro entre ellos.
En tal espacio, fusilo a cámara lenta los días
y trato de suspenderme sobre un colchón
aunque no haya caído el sol.
Cuando corro hacia la cama,
corro hacia el verbo no sentir,
corro hacia el verbo no soñar,
corro hacia ti y tu olor.
Siento en cada amanecer
el silencio de mis paredes,
el vacío de mis entrañas
y una soledad continua.

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